﻿Salmos.
134.
Un cántico de los peregrinos que van a Jerusalén. Alaben al Señor, todos ustedes, sus siervos, que adoran en su casa al anochecer. 
Levanten sus manos frente al lugar santo y adórenlo. 
Que el Señor te bendiga desde Sión. Él, que hizo los cielos y la tierra. 
